El papa emérito Benedicto XVI se posiciona a favor del celibato de los curas

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El papa emérito Benedicto XVI se posiciona a favor del celibato de los curas
El Papa Francisco y Benedicto XVI en el Vaticano en 2016. GAMMA RAPHO GETTY

El papa emérito Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah han escrito un libro en el que el pontífice rompe su silencio y defiende el celibato de los sacerdotes, después de que en el último sínodo se propusiese ordenar a hombres casados en la Amazonía.

Joseph Ratzinger, que prometió guardar silencio tras su sorprendente renuncia al Pontificado en 2013, ha vuelto a hablar a través de un nuevo volumen titulado De profondeurs de nos coeurs (Desde el profundo de nuestro corazón). El libro se publicará el 15 de enero en la editorial Fayard, según han anunciado el editor Nicolas Diat y el mismo cardenal Sarah en su cuenta en Twitter.

En su libro, el Papa emérito y el purpurado africano han declarado que “ordenar hombres casados no es una excepción, es una violación”. Así, consideran que no pueden “callar” al tiempo que alertan de “la crisis impresionante de la Iglesia”.

La fecha de lanzamiento de este libro, del que adelanta algunos fragmentos el diario francés Le Figaro, no parece casual, ya que en breve se espera que el papa Francisco publique la exhortación apostólica sobre el Sínodo de la Amazonía, en la que el pontífice tomará una decisión sobre los llamados viri probati, hombres casados que pueden ser ordenados para ejercer como sacerdotes en sus comunidades.

Los obispos aprobaron por 128 votos a favor y 41 en contra la posibilidad de que personas respetadas en la comunidad y con una familia estable pudieran ser ordenadas, con el fin de asegurar los sacramentos. No obstante, los obispos también reconocieron en el documento del Sínodo que el celibato es un “don de Dios”.

“Nos hemos encontrado y hemos intercambiado nuestras ideas y nuestras preocupaciones”, escriben Ratzinger y Sarah, quienes aseguran que “lo hacen con un espíritu de amor y unidad en la Iglesia”.

Para el papa emérito, el celibato es un acto de gran significado, “indispensable para que nuestro viaje hacia Dios siga siendo la base de nuestra vida” y señala que el estado civil “concierne al hombre en su totalidad, y dado que el servicio al Señor exige igualmente el don total del hombre, no parece posible lograr ambas vocaciones simultáneamente”.

“La actitud de renuncia al matrimonio se ha convertido en una condición para poder ejercer el ministerio sacerdotal. En cuanto a la forma concreta de celibato en la Iglesia antigua, también se debe enfatizar que los hombres casados solo podrían recibir el sacramento de la orden sacerdotal en el caso de que se hayan comprometido a respetar la abstinencia sexual y, por lo tanto, a vivir la vida de matrimonio conocida como ‘de San José’. Tal situación parece haber sido completamente normal durante los primeros siglos”, ha recordado Ratzinger.

Por su parte, el Papa Francisco ha dejado claro en varias ocasiones que no está de acuerdo con el celibato opcional. En su viaje de regreso de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Francisco aseguró en una rueda de prensa que nunca autorizará el celibato opcional, aunque dejó la puerta abierta para aquellos casos excepcionales en lugares remotos.

A pesar de esto, la publicación del libro supone para muchos un movimiento de oposición al papa Francisco, cuyas decisiones estarán puestas en tela de juicio tras darse a conocer las opiniones de Ratzinger y del cardenal Sarah, considerado uno de sus mayores críticos.

Benedicto XVI prometió mantener su silencio y quedar “escondido del mundo” en febrero de 2013. Sin embargo, sus apariciones e intervenciones son cada vez más numerosas. Ejemplo de ello es su publicación en una revista alemana en el pasado mes de abril. En ese documento expuso su visión sobre los abusos sexuales por parte del clero.

También en 2016 publicó un libro sobre su renuncia al papado, donde explicó que fue una decisión meditada, fruto de un “estado de ánimo pacífico”, y que no recibió presiones.

A esto se suma que, desde hace años, las apariciones de Ratzinger, de 92 años, se limitan a breves apariciones grabadas o fotografiadas por algún periodista o amigo, en las que casi nunca realiza declaraciones y se observa que habla con gran dificultad. Surgen también así las acusaciones de que podría estar manipulado por el área más conservadora del Vaticano.